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miércoles, 20 de agosto de 2014

Amigos, sol y arena



Toda la semana pasada me fui de viaje a la playa con muchos de mis amigos más queridos y cercanos. Hace un año fuimos también, y ahora ya es una especie de mini-tradición, o eso quiero creer.

Esta vez fuimos muchos más que el pasado, eramos 12 y luego 13 en total. Y fue sumamente divertido. No tomé tantas fotos, pues nos la pasamos en el mar, la alberca (y no llevaba la cámara para que no se mojara) o en el departamento, y la única vez que salimos a caminar, decidí no llevarme la cámara porque estaba empezando a llover. Al final no llovió, así que me arrepentí un poco de no llevarla.

Vimos un par de tortugas muertas en la playa, eso fue súper triste, pero también vieron (yo no estaba en ese momento) tortugas desovando.





martes, 9 de julio de 2013

Martes Musical // Música favorita de mis amigos

Tengo que confesar algo (quizás ya lo notaron): soy terriblemente cursi. Una parte muy importante de mi vida son mis amigos, y me considero muy afortunada de tener muchos, y todos ellos maravillosos.

Ahora para este viaje en el que estoy decidí que una forma de sentirlos cercanos y sentir que los llevo conmigo era a través de la música, pues siento que así como con los libros, se crea un vínculo especial. Así que les pregunté cuál era su canción favorita o por lo menos aquella que les fuera especial en el momento o que les encantara y armé una playlist con ellas. 


viernes, 21 de junio de 2013

En el mar la vida es más sabrosa


El fin de semana que acaba de pasar se cumplió un sueño de secundaría: ir a Vallarta con mis amigos (sin padres). Salimos el viernes por la tarde, pues algunos tenían clases y apenas el miércoles por la noche volvimos, varios tonos más morenos que cuando empezamos. 

Fue una de las mejores experiencias de mi vida. Hace años que no disfrutaba tanto la playa como en esta ocasión e incluso no me importó asolearme (y pese al bloqueador quedar toda quemada). 

Pasamos días bastante divertidos y con dosis de mar (y arena), alberca, largas (hasta de 2 horas y media) caminatas por la playa al atardecer, slackline, voleibol playero, rica comida, juegos de mesa y Game of Thrones. 

Claro que nada hubiera sido lo mismo si no hubiéramos estado los que estábamos. 


El primer día llegamos por la tarde-noche, así que nos conformamos con una rica cena y una partida hasta las 3 de la mañana de dominó cubano (en el cuál Deborah nos dio una tremenda paliza). 
Temprano al día siguiente acompañamos Deb y yo a nuestros queridos amigos Ricardo y Armando a pescar la batalla con Don Pescado. Pero como nos dio flojera entrar al mar nos quedamos únicamente tomando fotos a lo lejos. Y entonces pasó cierto cangrejo a saludarnos, pues escuchó que Deb no había visto cangrejos antes y nos fue a modelar: 


Ese mismo día tendríamos Deb y yo una terrible aventura de sufrimiento (aunque fue chistoso después) en la que las tías de Lucía nos llevaron a un casino y tardamos horas en ir al supermercado. 

Y al volver pudimos nadar un poco y luego subirnos a cocinar y comer. Y para bajar la panza un poco de GOT. 

Luego caminamos por la playa y ahí tomaron una foto que me encanta: 

Esas dos locas son de lo mejor que me ha pasado en la vida :)

Al día siguiente por fin pudimos entrar al mar y quemarnos bien padre la espalda y los hombros. Para luego ir a refugiarnos a la sombra de los puentes que cruzan la alberca. Afortunadamente aquellos que se irían ese día decidieron quedarse un día más, por lo que en la tarde (una vez más después de un capítulo de GOT) pudimos ir a pasear al malecón. Y durar horas buscando una tienda para conseguir un rollo para la cámara de Deborah, el cuál -como era bien sabido- jamás conseguimos.

Al final del malecón (bueno, el casi final) decidimos sentarnos a observar el atardecer y ahí yo intenté que me tomaran fotos simulando a la Sirenita de Andersen.


El día siguiente fue muy cansado, y no tomé ninguna foto. Nos despertamos más tarde de lo planeado, desayunamos y nos fuimos a la playa a jugar voleibol. Soy verdaderamente malísima, pero me divertí muchísimo (y me cansé más). Y para refrescarnos un rato al mar y a la alberca. Y entonces llegó la triste hora de que se fuera 1/3 de nuestro grupo. Los que nos quedamos vimos la película de In Bruges la cual nos encantó. Y salimos a dar una larguísima caminata.

El martes fue un día relajado. Por alguna razón pese a haber dormido muchísimo, o quizás debido a ello, me morí de sueño todo el día. Salimos a leer bajo una palapa en la playa y luego nos metimos un ratito al mar, pero como ya no quería quemarme me regresé a la palapa y dejé al pobre de Fabián hablando solo porque me quedé dormida, ups. Nos fuimos un rato a la alberca (eso de ir del mar a la alberca se convirtió en una especie de rutina agradable). Comimos y después de un rato cada quien estar en su mundo (yo estaba leyendo) bajamos a hacer un rato slackline. Yo por primera vez. Fue un rato muy divertido, pero el sol y el sueño permanente que tenía me aturdieron y huí. Bueno, algo así, me regresé al departamento a leer, jijiji. 
Y me fui a dormir terriblemente temprano, mientras que Alex y Lucía iban a ser niños cool y bajaron a la playa a platicar con la familia de Ricardo (que el se fue, pero su familia no), y Fabián no sé que hacía. 

Y llegó el último día. El cuál supuestamente ibamos a aprovechar muchísimo, pero nos volvimos a despertar tardísimo. Medio desayunamos y bajamos al mar + alberca. Volvimos a empacar y ordenar y después bajamos a comer al restaurante, para no tener que cocinar ni lavar platos. Y luego ya, de vuelta a la realidad. En el camión la segunda parte me encantó, pues platicamos y jugamos (y probablemente nos odiaron los demás pasajeros), mientras que en la primera solo leí y me mareé.